Tan opaco
Por cierto... el tipo se calaba en el vidrio, era cosa de verlo.
Pasaba largos ratos contemplando algo que se le perdía de vista
como quien persigue un ave entre los montes tratando a la vez,
de capear el sol con el sombrero.
Así como te cuento lo recuerdo a el...
No me atrevería a decir si pensaba en algo realmente frente al espejo,
tanto rato... de hecho, lo noté un dia de reojo, como ofreciendo el oido también
escuchando un eco inequivoco, yo lo ví... hacía muecas, te lo prometo...
a ratos parecía estar contento con lo que el cristal le alumbraba y otras
ofuscado, con una mirada increpante, parecía demostrar su desacuerdo
sin prejuicio del decadente rebotar de su propia expresion infantil sobre su rostro
impávido, en una careta circense.
al comenzar a acercarme, un poco habituado al vicio peculiar del sujeto
me sorprendió lo poco invadido que se mostraba.
Quitarle un trozo de aquel impune vidrio incluso, parecía no importarle.
De seguro había algo ahí que yo... no podía ver, comenzé a pensar al pasar los días.
De a poco empezó a hacerme sentir descuadrado, algo anormal, un poco de envidia sentí
frente a su valentía, quizá.
Mientras el podía verse durante unos momentos y encontrar una conclusión milagrosa, yo apenas me peinaba por las mañanas, y evitaba el acusador botiquin
para no sentirme tan loco como el otro vanidoso, barato chamán de la introspeccion
sicopata de vidrios opacos.
Como puedes imaginar... obviamente atrapado por las dudas
empezé a planear ir al abordaje del espejo, debía encontrar el don que el "otro"
habia dejado ahí. Aunque claro... temiendo ser arrastrado a otra dimension
o imaginando comunicarme via telepatía con Elvis... (si, el rey).
Que será?
Que será lo que el ve?
Paulatinamente me vi consumido en esa curiosidad que te encrispa los dedos.
me sorprendí de puntillas hacia el baño, calmo a recibir la señal de mis propios colores
la sintonía de mis singulares facciones en un lapsus silencioso, con las pupilas temerosas.
No había nada...
Nada malo?
Nada en lo absoluto
No pudé reconocer figura alguna al poner hasta la ultima gota de mi atención.
Ví un vacío, Ví una ausencia.
había de seguro un rictus de horror, una fotografia fatal por encima del cuello ahí en frente
pero no podia apreciarla de vuelta, solo veía puntos corriendo de un lado a otro, caóticos
inexplicables... como al terminar la TV temprano en la semana, sordas moscas
rebotando de un lado a otro.
Nada veía, pero pude sentir en la piel como estirandose, sentí la incredulidad haciendo
arrugas.
Golpear el espejo no parecía funcionar tampoco
deseaba despertar en ese mismo instante, como ahogando el grito para alertar a alguien
en la otra habitación, para advertir mi encrucijada, atrapado en esa acida burbuja
que te retiene dormido, pero que a la vez, te agita lejos de tu alcoba, lejos de tu propia lógica.
Todo detrás mío parecia intacto, cuando apartaba la vista, solo el ameno recuadro
del baño mutaba y se revolvia al saborear mis ojos.
Levanté repetidas veces la mirada pretendiendo encontrar mi nombre
o algún otro al menos... Cualquiera!!!.... rogaba.
Intentos fallidos que duraron largas horas, con irónica decisión el espejo me vapuleaba.
No bastó con gritos, las lagrimas tampoco apocaban la voluntad
de aquella ventana invertida
Solo se detuvo en el momento que me decidí a romper el defectuoso aparato
levantando el puño con seria determinación. Solo hasta ese momento duró.
En un parpadear fugaz!
Lo ví!, lo vi a el! con los ojos llenos de risa, el mismo personaje que antes
me habia cultivado todo este veneno. el mismo que pasaba horas en el baño
haciendo guiños, contemplando sus orejas, mientras yo solía espectarlo mudo
desde el sofá.
Haciendo margaritas traviesas empezó a desvestirse de ese violento gesto
que formaba mi cuerpo, justo antes de que el apareciera, remedandome con curiosas risas
contenidas.
Me dije de vuelta... con una carcajada, y le respondí cuando me ceró el ojo.
"No seas travieso", le aconsejé."
"No le hagas sentir a nadie como si no existieras"... Teminé por decir.
Mientras me alejaba del lugar, encendiendo un cigarrillo, entrando a la cocina
siendo un ente distinto, dejando atras a otra caricatura añeja tallada
un alma prisionera de un bajorrelieve, colgado e inmovíl, condenado al vulgar balcon
haciendo muecas por detras de los cepillos reflejados
Desde el baño pareció responderme el muy idiota, levantando la voz
con una bocanda de coraje infantil:
"El unico que se deja engañar a veces eres tú!"
Desde entonces no lo he vuelto a ver.
No sé cual fué la suerte del personaje que me evitaba todos los días en el espejo.
Palabra!
Pasaba largos ratos contemplando algo que se le perdía de vista
como quien persigue un ave entre los montes tratando a la vez,
de capear el sol con el sombrero.
Así como te cuento lo recuerdo a el...
No me atrevería a decir si pensaba en algo realmente frente al espejo,
tanto rato... de hecho, lo noté un dia de reojo, como ofreciendo el oido también
escuchando un eco inequivoco, yo lo ví... hacía muecas, te lo prometo...
a ratos parecía estar contento con lo que el cristal le alumbraba y otras
ofuscado, con una mirada increpante, parecía demostrar su desacuerdo
sin prejuicio del decadente rebotar de su propia expresion infantil sobre su rostro
impávido, en una careta circense.
al comenzar a acercarme, un poco habituado al vicio peculiar del sujeto
me sorprendió lo poco invadido que se mostraba.
Quitarle un trozo de aquel impune vidrio incluso, parecía no importarle.
De seguro había algo ahí que yo... no podía ver, comenzé a pensar al pasar los días.
De a poco empezó a hacerme sentir descuadrado, algo anormal, un poco de envidia sentí
frente a su valentía, quizá.
Mientras el podía verse durante unos momentos y encontrar una conclusión milagrosa, yo apenas me peinaba por las mañanas, y evitaba el acusador botiquin
para no sentirme tan loco como el otro vanidoso, barato chamán de la introspeccion
sicopata de vidrios opacos.
Como puedes imaginar... obviamente atrapado por las dudas
empezé a planear ir al abordaje del espejo, debía encontrar el don que el "otro"
habia dejado ahí. Aunque claro... temiendo ser arrastrado a otra dimension
o imaginando comunicarme via telepatía con Elvis... (si, el rey).
Que será?
Que será lo que el ve?
Paulatinamente me vi consumido en esa curiosidad que te encrispa los dedos.
me sorprendí de puntillas hacia el baño, calmo a recibir la señal de mis propios colores
la sintonía de mis singulares facciones en un lapsus silencioso, con las pupilas temerosas.
No había nada...
Nada malo?
Nada en lo absoluto
No pudé reconocer figura alguna al poner hasta la ultima gota de mi atención.
Ví un vacío, Ví una ausencia.
había de seguro un rictus de horror, una fotografia fatal por encima del cuello ahí en frente
pero no podia apreciarla de vuelta, solo veía puntos corriendo de un lado a otro, caóticos
inexplicables... como al terminar la TV temprano en la semana, sordas moscas
rebotando de un lado a otro.
Nada veía, pero pude sentir en la piel como estirandose, sentí la incredulidad haciendo
arrugas.
Golpear el espejo no parecía funcionar tampoco
deseaba despertar en ese mismo instante, como ahogando el grito para alertar a alguien
en la otra habitación, para advertir mi encrucijada, atrapado en esa acida burbuja
que te retiene dormido, pero que a la vez, te agita lejos de tu alcoba, lejos de tu propia lógica.
Todo detrás mío parecia intacto, cuando apartaba la vista, solo el ameno recuadro
del baño mutaba y se revolvia al saborear mis ojos.
Levanté repetidas veces la mirada pretendiendo encontrar mi nombre
o algún otro al menos... Cualquiera!!!.... rogaba.
Intentos fallidos que duraron largas horas, con irónica decisión el espejo me vapuleaba.
No bastó con gritos, las lagrimas tampoco apocaban la voluntad
de aquella ventana invertida
Solo se detuvo en el momento que me decidí a romper el defectuoso aparato
levantando el puño con seria determinación. Solo hasta ese momento duró.
En un parpadear fugaz!
Lo ví!, lo vi a el! con los ojos llenos de risa, el mismo personaje que antes
me habia cultivado todo este veneno. el mismo que pasaba horas en el baño
haciendo guiños, contemplando sus orejas, mientras yo solía espectarlo mudo
desde el sofá.
Haciendo margaritas traviesas empezó a desvestirse de ese violento gesto
que formaba mi cuerpo, justo antes de que el apareciera, remedandome con curiosas risas
contenidas.
Me dije de vuelta... con una carcajada, y le respondí cuando me ceró el ojo.
"No seas travieso", le aconsejé."
"No le hagas sentir a nadie como si no existieras"... Teminé por decir.
Mientras me alejaba del lugar, encendiendo un cigarrillo, entrando a la cocina
siendo un ente distinto, dejando atras a otra caricatura añeja tallada
un alma prisionera de un bajorrelieve, colgado e inmovíl, condenado al vulgar balcon
haciendo muecas por detras de los cepillos reflejados
Desde el baño pareció responderme el muy idiota, levantando la voz
con una bocanda de coraje infantil:
"El unico que se deja engañar a veces eres tú!"
Desde entonces no lo he vuelto a ver.
No sé cual fué la suerte del personaje que me evitaba todos los días en el espejo.
Palabra!

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