5/02/2012

El diario a diario / Julio Cortázar

Un señor toma el tranvía después de comprar el diario y ponérselo bajo el brazo. Media hora más tarde desciende con el mismo diario bajo el mismo brazo.

Pero ya no es el mismo diario, ahora es un montón de hojas impresas que el señor abandona en un banco de la plaza. Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en diario, hasta que un muchacho lo ve, lo lee y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. 

Apenas queda solo en el banco, el montón de hojas impresas se convierte otra vez en un diario, hasta que una anciana lo encuentra, lo lee, y lo deja convertido en un montón de hojas impresas. Luego se lo lleva a su casa y en el camino lo usa para empaquetar medio kilo de acelgas, que es para lo que sirven los diarios después de estas excitantes metamorfosis.



3/10/2010

Hormigas turcas

Era un violento golpeteo de antenas; muy airadamente una le decía a la otra:

-Así me contaba el socio moncho. El hecho es que estas pájaras se caen a la tierra y aqui se quedan flojeando durante años y años, la reina dice que pueden ser hasta veinte. Lo piensan harto antes de salir a la superficie... ¡cobardes! aunque dicen que una vez afuera pueden volar sólo por unas cuantas horas y mueren cantando para lograr aparearse.
- ¿cigarras se llaman?¡Que entretenido! enseñame a volar tío ¿puedes?
- Olvidese de eso mijito, estos poetas de mierda, son una manga de maricones reprimidos y comunistas, no vuelva a decir eso ¿quiere?

3/05/2010

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9/28/2009

Cambiar

Te llevé a casa
te puse bajo una copa
te arranqué las alas
y entonces reí

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9/25/2009

Porfía

Porque no me dejas llegar a tí?
Nunca me dejas llegar a tí
Porque no me dejas llegar a tí?

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12/15/2008

Tan - Tan

Estaban ahí bajo la lluvia
habían soltados cuchillos
machetes palos y navajas
Se encontraron cerca
donde los ojos solo ven ojos
se preguntaron atónitos
por que no lo hicieron antes
si bastaba con lavarse la cara

12/13/2008

Chupaya

Veintitrés capas de pintura, asientos de cuero sobado
techo de lona retráctil y el pomo de la palanca de cambios perteneciente
a la primera 2CV que había pisado Chile por allá en el 50`

La citroneta de don Mario no tenía parangón
era el vehículo mas humilde de todo el estacionamiento
e incluso puesto junto a mi Mercedes SL 300
parecía tener algo mágico, algo vago, algo simple
algo que se burlaba de la fastuosidad con la que solía andar y cubrirme

La primera vez que le hablé de dinero, tuve que darle unos sorbos de Evian
para que recuperara el aliento... se había atorado de tanto reír.
Y aunque yo deseaba ese vehículo, el ofrecerle cosas a cambio a Don Mario
se convirtió en un divertido juego, donde era yo un sátiro
tratando de tentar al tipo de la chupaya, a mi mas fiel empleado.

-Un par de millones?
si quiere la avaluamos en dólares?
Pero como no me la va a vender...?
si le estoy pagando hasta los ladridos de su perro


Don Mario solo reía, y lo hizo durante 8 años.


Llegó el tiempo de "vacas flacas" y a mi corporación
no le hacían bien los trabajadores añejos
entre ellos el mismísimo Mario Poblete
el ojo mas avesado de toda la linea de producción
(aunque no mas eficiente que la maquina láser
que verificaría la calidad de los retretes y lavabos marca Linch)

Si... tuve que despedirlo ...
ah! La citroneta obviamente no estuvo ni cerca de pertenecerme
Solo el día en que este hombrecito vino a buscar su finiquito
el mismo habló sobre su automovil:

- Mi padre me la regaló... por necesidad tuvo que estropearla
por encargo de un viejo negrero que le hizo repartir pan durante dos décadas.
Cuando el murió, yo mismo corregí cada abollón, embellecí toda comisura del devastado armatoste.

Al día siguiente, el sobre con el mutuo acuerdo de finalización de contrato (y todos los billetes que había decido soltarle al pobre) estaban de vuelta sobre mi escritorio, en una bolsa de nylon, le acompañaba el pañuelo con el que solía secar el sudor de su frente.

El pañuelo rezaba una nota bordada en hilo del mismo color de la Citroneta:


"Conserve su comprobante"



en cada billete del sobre escrito y con marcador:


"Revise su vuelto"