Durante estos últimos años, he percibido mas que nunca aquel motivo humano, de cuestionar la existencialidad de los demás. Está claro, para cada asunto, habrá siempre infinitas opiniones, mas aún si se trata de alguien que sea simplemente mas que un "conocido". Así todos vamos escupiendo juicios sobre todo lo que nos rodea, de manera espontánea vamos estableciendo vínculos con las cosas que observamos.
Pensamos en como se viste aquel hombre, en que significa que un niño te ofrezca parches "curita" a la salida del metro, en cuanto te molesta de verdad la posse de esa persona que conociste en el trabajo, así de manera permanente hasta que apagamos las luces para ir a dormir.
Una persecución eterna entre tú y el espejo, esa incesante construcción de la identidad, desde el color de los cordones en los botines del joven punk, pasando por el brillo de esa corbata Zara en aquel oficinista o esa poco practica chasquilla emo, tan de moda por estos días.
Cosas triviales a mi parecer la verdad, siempre he pensado que hay muchas mas riquezas en escuchar que en mirar, obviamente si tratamos con alguien que pueda "expresarse de verdad" (entenderán las comillas).
Lo que me lleva a divagar entre estas ideas, es entender lo que muchas veces dice aquel cliché:
"Lo que el mundo espera de ti", o a la inversa, lo que cada uno esperamos de los demás.
Pensar en esto me hace extrañamente sentir un poco menos humano, considerando que somos libres de hacer lo que se nos plazca en cualquier momento, que difícil desmenuzar el concepto de libertad…
Ese concepto me fue esquivo durante mucho tiempo, considerando los pocos parámetros que tenía para dilucidarlo. Cuando hablo de libertad, quisiera dejar en claro, que no me refiero a cuantas cosas haces durante el día, si viajas mas lejos, o si vives en la bohemia, si no más bien a lo que creemos cierto dentro de nuestra identidad, los sentimientos que nos mueven y los que nos hacen caer y finalmente lo que construiremos en la vida con esta capacidad gratuita de ser y sentir.
Yo nací bajo los deseos de una mujer temerosa de la vida y de las circunstancias, la lucha contra los prejuicios no ha sido nada fácil, por otra parte estaba mi padre, demasiado existencialista para ser cierto, con poca cordura e incapaz de vincularse con las cosas que le rodeaban. Nadé durante la infancia entre el testamento vital que configuraba mi madre y un padre, tan falto de sentido como un rábano. Mientras Juan Carlos podía ser sin saber ni pensar lo que realmente el era, Yolanda se devana la cabeza día tras día, preguntándose quien era ella misma, sin ser ni vivir nada al fin y al cabo. Mas allá de cuestionarlos y/o culparlos, agradezco sinceramente el haber presenciado estas aristas de identidad tan radicalmente opuestas, un regalo que hace de mí (y solo a mi parecer) una persona más lógica.
Ser o no ser será siempre un dilema seguramente por los siglos de los siglos, pero cuanto nos importa lo que piensen los demás de lo que somos o hacemos?... Yo al menos aprendí a respetar la falta de razones para vivir en algunos y en otras ocasiones, a escuchar las razones de por que no ser algo, infinitas excusas y precauciones para no estar en la boca de alguien más.
Y cual es mi postura al respecto... se preguntarán
Simplemente ser testigo de esta conducta, no cuestionar a nadie... y que me importe poco si me increpan a mí. Así el silencio se acumula dentro de mis fauces y dejo un poco de convivir con el mundo que me rodea, haciendo las veces de un espectador abrumado por la proyección de este celuloide que muchos llaman realidad.
Somos dueños de nuestra existencia y a la vez somos tan gratuitos como las cosas que decimos y entendemos por verdad, somos tan indiferentes con los demás como para no cultivar tu propio concepto de existencia, como para hacerte un molde, meterte dentro y olvidarte de tu propia identidad.
Todo esto me hace sentir como un ánima, el "viejo del saco" de los deseos abandonados, de las ideas sin sentido y de la sabiduría, en la pisoteada simpleza de las cosas.
El individualismo, el ego, la apariencia y la envidia nos consumen, mientras todos pensamos en que hacer mañana, nadie logra hacer algo para todos los demás, será acaso por que no entendemos de que se trata la humanidad como conjunto? o estamos ocupados aún en entendernos a nosotros mismos, tanto como para dejar de ser libres, o como para entregarle tu destino a alguien más?
Como dicen algunos: No somos nada...
entonces yo digo: Yo tampoco, no gracias.