Sugestión
-Déjame encender un cigarrillo para que discutamos esto de una buena vez.
Estoy harto! ¿me escuchas? harto de este juego barato. Prometo nunca volver a tomarte en cuenta ni a mendigar tu inerte capacidad de control.
Tengo claro que... por más que jures que harás algo por mi, nunca harás nada por nadie.
-Estas discutiendo solo, yo no te he prometido nada, eres tú el que viene a mi, pidiendo que te recuerde el como "cuidar tu vida", eres tú el que viene buscando atención, cuidado, comprensión.
Esas cosas no se piden, solo se dan por sentado, son parte de tu entereza. Estoy seguro de que hay alguien esperando por ti en casa. alguien que no quiere que mueras o te atrases.
-Que benevolente y pretencioso.. Hipócrita!! como si supieras lo que significa sentirse ignorado... mientras tanto tu puedes seguir engañando a cuanto transeúnte se te antoje, solo por que te sientes con autoridad de hacerlo, solo por que ofreces detener el mundo para mi y para todo aquel que caiga en tu sucia frase de vendedor puerta a puerta.
Mírate! si ni siquiera tienes boca para llamar a la gente, que por crédula, te valida... te regala una razón para existir!
-Son las cuatro y media de la mañana hombre!! no hay automoviles circulando a estas horas!!
simplemente cruza y sigue tu camino... deja de esperar que el mundo se petrifique para que tu puedas seguir: por si no te has dado cuenta, eres tú el que se detiene, yo no existo... te lo confieso, pues bien, tu dejas de existir un poco cuando piensas en más cosas... de las que alcanzas o te atreves a hacer.
Acabado el cigarrillo, seguí mi camino a casa, temiendo ser atropellado en plena vereda
incluso esa mañana, mientras dormía, me sentía maldito... arrollable en el mismísimo baño de mi hogar.
Desde entonces las relaciones entre yo y el semáforo, ya no son lo que solían ser
aunque, parece importarle más a el que a mi....
Siempre que cruzo a mitad de cuadra, alcanzo a distinguir como el semáforo y su infame caja amarilla se burlan de mi fingida indiferencia, a lo lejos, gritando en rojo y sin que nadie apriete el dichoso botón.
Espere luz verde
De verdad odio dejar de creer
De mentira amo seguir creyendo
Estoy harto! ¿me escuchas? harto de este juego barato. Prometo nunca volver a tomarte en cuenta ni a mendigar tu inerte capacidad de control.
Tengo claro que... por más que jures que harás algo por mi, nunca harás nada por nadie.
-Estas discutiendo solo, yo no te he prometido nada, eres tú el que viene a mi, pidiendo que te recuerde el como "cuidar tu vida", eres tú el que viene buscando atención, cuidado, comprensión.
Esas cosas no se piden, solo se dan por sentado, son parte de tu entereza. Estoy seguro de que hay alguien esperando por ti en casa. alguien que no quiere que mueras o te atrases.
-Que benevolente y pretencioso.. Hipócrita!! como si supieras lo que significa sentirse ignorado... mientras tanto tu puedes seguir engañando a cuanto transeúnte se te antoje, solo por que te sientes con autoridad de hacerlo, solo por que ofreces detener el mundo para mi y para todo aquel que caiga en tu sucia frase de vendedor puerta a puerta.
Mírate! si ni siquiera tienes boca para llamar a la gente, que por crédula, te valida... te regala una razón para existir!
-Son las cuatro y media de la mañana hombre!! no hay automoviles circulando a estas horas!!
simplemente cruza y sigue tu camino... deja de esperar que el mundo se petrifique para que tu puedas seguir: por si no te has dado cuenta, eres tú el que se detiene, yo no existo... te lo confieso, pues bien, tu dejas de existir un poco cuando piensas en más cosas... de las que alcanzas o te atreves a hacer.
Acabado el cigarrillo, seguí mi camino a casa, temiendo ser atropellado en plena vereda
incluso esa mañana, mientras dormía, me sentía maldito... arrollable en el mismísimo baño de mi hogar.
Desde entonces las relaciones entre yo y el semáforo, ya no son lo que solían ser
aunque, parece importarle más a el que a mi....
Siempre que cruzo a mitad de cuadra, alcanzo a distinguir como el semáforo y su infame caja amarilla se burlan de mi fingida indiferencia, a lo lejos, gritando en rojo y sin que nadie apriete el dichoso botón.
Espere luz verde
De verdad odio dejar de creer
De mentira amo seguir creyendo
