11/15/2008

Sugestión

-Déjame encender un cigarrillo para que discutamos esto de una buena vez.

Estoy harto! ¿me escuchas? harto de este juego barato. Prometo nunca volver a tomarte en cuenta ni a mendigar tu inerte capacidad de control.

Tengo claro que... por más que jures que harás algo por mi, nunca harás nada por nadie.

-Estas discutiendo solo, yo no te he prometido nada, eres tú el que viene a mi, pidiendo que te recuerde el como "cuidar tu vida", eres tú el que viene buscando atención, cuidado, comprensión.
Esas cosas no se piden, solo se dan por sentado, son parte de tu entereza. Estoy seguro de que hay alguien esperando por ti en casa. alguien que no quiere que mueras o te atrases.

-Que benevolente y pretencioso.. Hipócrita!! como si supieras lo que significa sentirse ignorado... mientras tanto tu puedes seguir engañando a cuanto transeúnte se te antoje, solo por que te sientes con autoridad de hacerlo, solo por que ofreces detener el mundo para mi y para todo aquel que caiga en tu sucia frase de vendedor puerta a puerta.
Mírate! si ni siquiera tienes boca para llamar a la gente, que por crédula, te valida... te regala una razón para existir!


-Son las cuatro y media de la mañana hombre!! no hay automoviles circulando a estas horas!!
simplemente cruza y sigue tu camino... deja de esperar que el mundo se petrifique para que tu puedas seguir: por si no te has dado cuenta, eres tú el que se detiene, yo no existo... te lo confieso, pues bien, tu dejas de existir un poco cuando piensas en más cosas... de las que alcanzas o te atreves a hacer.


Acabado el cigarrillo, seguí mi camino a casa, temiendo ser atropellado en plena vereda
incluso esa mañana, mientras dormía, me sentía maldito... arrollable en el mismísimo baño de mi hogar.


Desde entonces las relaciones entre yo y el semáforo, ya no son lo que solían ser
aunque, parece importarle más a el que a mi....


Siempre que cruzo a mitad de cuadra, alcanzo a distinguir como el semáforo y su infame caja amarilla se burlan de mi fingida indiferencia, a lo lejos, gritando en rojo y sin que nadie apriete el dichoso botón.


Espere luz verde



De verdad odio dejar de creer
De mentira amo seguir creyendo

11/13/2008

Madera que calla

No son tus dedos tirando de las cuerdas
los que resucitan a este parco juguete
no son tan inertes los bailes obedientes

marioneta que respira, silenciosa se retuerce.

Voy a callar esta, mi mas sincera certeza
silenciosa la madera, que ya no grita lo que piensa
yo te sigo cuando cantas, sin vida dejo la cabeza
ya no bailo si te alejas, aguardo tranquilo, la mano que embelesa.

De corcho los oídos tengo, para olvidar todo lo que dices
recovecos tengo para guardar esto, solo imagina que nunca lo dije
¡Deseo ser marioneta!... sea lo que sea lo que tu opines
no temo que la voluntad me divida, que todo lo que siento se me astille

11/12/2008

Blue cat blues



Joseph Barbera - William Hanna 1956

11/03/2008

El suspiro

Me convertí en taxista con mucho mas placer que necesidades
Nunca me había sentido “yo mismo” estando encerrado en una oficina de 8 a 6
La oportunidad de ir a donde quisiera y trabajar a la vez me parecía genial.


La calle era el único santo de mi devoción –acá es donde las cosas de verdad suceden- Me decía a mi mismo, cuando veía el carnaval espontáneo que formaba el tráfico y las incesantes hordas de peatones.

Parte de esta vocación se la debo a mi padre, chofer de profesión, quien en sus tiempos libres y justificando unas oscuras ansias de calle, conducía un enorme Opala negro con el techo blanco.

El suspiro... le decían a mi viejo, puesto que jamás conducía con mas de diez litros de combustible en el estanque, algo contradictorio a la fama de generosidad y desprendimiento que tenia el, entre todo aquel que tuviese el agrado de conocerlo tal como se supone que el era: Un hombre muy correcto, humilde y trabajólico más allá de lo entendible.

Nunca logré escucharlo decir en la estación de servicio: “Lleno, por favor”
pero por algún motivo, el día 4 de marzo de 1989, a eso de las 11 de la noche llenó el estanque en la ya desaparecida APEX que estaba junto al sanjón de la aguada en la comuna de San Joaquín.

Eso al menos era lo que recordaba el chico que tuvo turno aquel día.
Le llamó la atención que mi padre llevará colgado del retrovisor al menos 15 pinos aromáticos (todos sabor vainilla) y el grueso fajo de dólares con los que pretendía pagar esa noche.
(igualmente extraño, yo siempe supuse que mi padre apenas sabía donde se encontraban los Estados Unidos de América).


Después de buscar en las postas, morgues y cuanto sucucho de gente poco muerta se me vino a la cabeza, creo que fue una muy buena idea ir a preguntar por el en las estaciones que frecuentaba.
Ya habían pasado cuatro meses. Desde aquel día nadie había vuelto a verlo a el, ni mucho menos al perfumado automóvil en toda la capital.


No fue sino hasta 1991 cuando tuve noticia de lo que habia sucedido (aunque no del todo).


Lo encontraron en un sitio baldío cerca de la frontera Peruana, sentado en la misma posición que solía adoptar cuando quería gritar algún improperio a otro conductor, pero ya no andaba el motor, ni su corazón. Solo quedaban los indicios de un enorme incendio que lo había consumido todo. Una inmensa hoguera, que si bien le quito los colores y la carne sobre los huesos, no había conseguido hacerle descender del vehiculo.


Ayer, 7 de enero de 2003 vincularon a mi difunto padre con una extinta banda de narcotraficantes responsables de una serie de asesinatos ocurridos el verano del 1989.


Pues bien... solo hoy me dí cuenta que manejo todos los días con una toalla de mano sobre las piernas, tal como lo hacía el, cuando estaba vivo. Las manos de mi viejo sudaban todo el día, (pienso que eran los nervios o la culpa)
El... en tanto, sin un sesgo de inseguridad en su tono.... decía que el volante de palo rosa que usaba, no le gustaba a sus manos, pero era el deleite de todo aquel hombre que amara los autos.

Yo uso la misma toalla para envolver el revolver que me protege mientras vago por la calle, tomando pasajeros. No me gusta ver la muerte sobre mis piernas, pero asimismo... no deseo sentirla reflejada en el retrovisor.



Ha sido difícil conocer a mi padre nuevamente, supondran como yo, que el nunca fue un taxista realmente. Pero mientras tanto, su hijo, sigue rodando a suspiros, inspirado en la digna postal de un padre laborioso. (cosa no tan cierta)


Aunque eso a veces signifique sufrir la famosa pana del weon por las mañanas… cuando recién comienzo a trabajar.

11/02/2008

Y no fue así?






Fragmento del filme "Bowling for columbine" por Michael Moore.