7/30/2008

El tango de un primor

Como me gustaría hacerte desistir
de este tango solitario que haces frente a mi
porque mi sonrisa, no es ardíd entre tus faldas
incluso cuando lloras y me pides consejo
llorando te veo, en mis mejillas sonrientes, cayendo
sabido es, que adoro esos segundos
cuando no sabes siquiera, si es menester el pensar
alla voy, aquí vengo, ya no estoy, yo te quiero
pero sabes hermosa?... yo no me dejo atrapar
cultivo la verborrea con ríos de malicia
y dejo que bailes sola, riendo te contemplo
pero sabes primor?... yo no te quiero cazar
no hay paquete sorpresa
ni manantial de verdad
solo estas palabras sueltas me inspiras
perdidas todas
y sin amarrar

7/14/2008

Temporalidad

Dices que no sabes ver la hora en un reloj de manillas?

comprendo un poco tu confusión
entre tantos giros y números es posible desorientarse
verás... yo te voy a enseñar:

El brazo mas grueso, me contaron que servía para atraer el sol o la luna, dependiendo de la posición, así que mas vale que no lo cuestiones... de otra forma podríamos quedar atrapados en
una eterna penumbra (en el caso que pretendas sacarla de su lugar en las noches
y llevarla a la cama contigo, para conciliar el sueño).
Puedes ignorar los números que indica esta manilla.
Por lo que he notado yo, siempre el horario pasa por donde debería pasar.


El mas angosto, por otra parte, lo inventaron para la gente incrédula.
Los otros dos brazos eran demasiado lentos como para que alguien le tomara
asunto al paso del tiempo. Algún relojero acérrimo lo puso ahí para que notes
que los minutos cruciales, son mas breves de lo que alcanzamos a notar.
El "segundero" como suelen llamarle, tiene además la capacidad de percibir
el apuro de la gente que lo contempla, entonces así, cuánto más presuroso
sea el espectador eficiente será esta medida en enrostrarle que el tiempo siempre está por acabar.


El minutero es mi favorito, tiene algo de los dos anteriores en su justa medida.
No tiene problemas en pasar impune sobre las horas, ni mucho menos le importa
que a cada momento lo pase a llevar el sicótico segundero.
Los primeros treinta minutos nunca me importan a mí, así que puedes tú también ignorarlos.
Cuando me faltan menos de veinte, me empiezo a preocupar, pronto serán solo quince, y cuando terminé de pensar en que hacer con ellos, ya solo quedarán cinco.
Cinco horrendos minutos, para pensar que la eternidad me ignora, se burla y retuerce
en un funebre mantra, incesante rezo de pulsos, el interminable "tic" y el infame "tac".
Diez, nueve, ocho... ya casi no puedo contar... cinco cuatro tres... se fueron los días, los meses, semanas, decenios y toda la procesión de medidas para que tu aprendas a guardar momentos, sin que estos sean muy grandes, y te pesen al caminar.

Dos, uno, cero... ves que entretenido es?
El reloj no se mueve, pero tus angustias, tus recuerdos y tu destino
son los que lo mantienen girando. Siempre hacia adelante.

O acaso pensabas que era "magia" en la piedra de cuarzo?
La hora es siempre la misma todos los días, así que no tiene ningún sentido que aprendas a ver el tiempo exacto en ese círculo.

Es más divertido notarlo en tus manos y en tu cabeza, contando grietas e historias.


Como anillos en el tronco de un árbol.

7/05/2008

Hablando de amor

Contemplaba tu sentir inmóvil
de quietas y sombrías disquisiciones
a manos llenas, desperdicio semántico
tus recuerdos en un bolsillo
tus palabras como harapos


Te quejas del tiempo
El destino ya viene... a tus dolores mitigados
silenciosa incertidumbre aguardamos
tus recuerdos en un anillo
tus promesas como harapos


Como entendernos así (me pregunto)
entre sánscritos y papeles arrugados
si es este presente el bendito designio
y lo nuestro una jugarreta del pasado
de amores ya no declamas querida
de mi lenguaje (enloquecida) te vas liberando





















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