Correspondencia
Supe por cuenta de don Hernán el de la pulpería
de otro viejo penosamente cano que venía de vez en cuando acá al boliche
veinte años ya viniendo a comprar aspirinas temprano en la mañana
para calmar el dolor malévolo que lo descalabra todo el tiempo
Este costado me duele por dármelas de poeta
si yo de escribir sé poco y mas encima tengo mala postura
entenderá que me demoro en escribirle cosas a la Amandita
y el costado izquierdo es el que sufre -explica acongojado el viejo Manolo-
Fue distinto cuando me volví a topar con el
esta vez en el pool y compartiendo una mesa con el
lo hubieran visto de mentón sobre el taco
gloriosa demostración de pericia y habilidad
Después de haberme ganado por 10 bolas y 112 pillos
le dije que lo conocía desde que yo era un niño, cuando ayudaba en el negocio
se alegró de verme tan grande, tan malo para jugar
que me pidió de favor que le ayudara con su impresora
la reuma ya casi no lo dejaba escribir a mano
Fui al día siguiente a ayudarle con la impresora
me encontré con los dichosos poemas que recibía
de parte de su querida Amanda, mientras los leía
Manuel insidioso acotaba que era:
"verdadero amor por correspondencia".
Después de leer algunos de los versos de Amanda
que colgaban de la muralla como galantes trofeos
me puse tan triste, tanto que no pude disimularlo
Manolito guardaba un solemne silencio a mis espaldas
como si hubiese tenido que lidiar con la misma situación antes
con alguna otra persona.
Amanda realmente no le escribía al viejo - pense -
solo dibujaba su propia figura sobre el papel
se coloreaba con versos de prudencia, fatalidad
y algunas otras rimas de rabia o torpeza.
Una nota funesta con ego en la tinta cada mes, para recordarle a su amado
que debe ser paciente y que ella será la mas preciada presea
trofeo de mil esperas, promesa de mil encantos.
Pero ya saben ustedes:
El adolorido Manuel no es realmente un poeta
y cuando no está atormentado escribiendo
se conforma con jugar bien al pool.
de otro viejo penosamente cano que venía de vez en cuando acá al boliche
veinte años ya viniendo a comprar aspirinas temprano en la mañana
para calmar el dolor malévolo que lo descalabra todo el tiempo
Este costado me duele por dármelas de poeta
si yo de escribir sé poco y mas encima tengo mala postura
entenderá que me demoro en escribirle cosas a la Amandita
y el costado izquierdo es el que sufre -explica acongojado el viejo Manolo-
Fue distinto cuando me volví a topar con el
esta vez en el pool y compartiendo una mesa con el
lo hubieran visto de mentón sobre el taco
gloriosa demostración de pericia y habilidad
Después de haberme ganado por 10 bolas y 112 pillos
le dije que lo conocía desde que yo era un niño, cuando ayudaba en el negocio
se alegró de verme tan grande, tan malo para jugar
que me pidió de favor que le ayudara con su impresora
la reuma ya casi no lo dejaba escribir a mano
Fui al día siguiente a ayudarle con la impresora
me encontré con los dichosos poemas que recibía
de parte de su querida Amanda, mientras los leía
Manuel insidioso acotaba que era:
"verdadero amor por correspondencia".
Después de leer algunos de los versos de Amanda
que colgaban de la muralla como galantes trofeos
me puse tan triste, tanto que no pude disimularlo
Manolito guardaba un solemne silencio a mis espaldas
como si hubiese tenido que lidiar con la misma situación antes
con alguna otra persona.
Amanda realmente no le escribía al viejo - pense -
solo dibujaba su propia figura sobre el papel
se coloreaba con versos de prudencia, fatalidad
y algunas otras rimas de rabia o torpeza.
Una nota funesta con ego en la tinta cada mes, para recordarle a su amado
que debe ser paciente y que ella será la mas preciada presea
trofeo de mil esperas, promesa de mil encantos.
Pero ya saben ustedes:
El adolorido Manuel no es realmente un poeta
y cuando no está atormentado escribiendo
se conforma con jugar bien al pool.

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